Las Ligas Agrarias fueron el movimiento cooperativo y gremial de pequeños y medianos campesinos más grande de la Argentina. Surgido a principios de la década de 1970 en el Nordeste (NEA)—con fuerte presencia en Chaco, Santa Fe, Corrientes, Misiones, Formosa y Entre Ríos—, el movimiento luchó por la tenencia de la tierra, mejores precios para las cosechas y precios justos frente a las grandes agroindustrias
Aunque la presencia de la Iglesia Católica en las regiones rurales de nuestro país se remonta a 1948, fue exactamente una década después cuando comenzó a cobrar un verdadero dinamismo al conformarse el Movimiento Rural de la Acción Católica (MRAC), con el objeto de ampliar el trabajo regional a todas las diócesis del país con población rural. El trabajo propuesto era ayudar a los habitantes del lugar a desarrollar mejores estrategias de supervivencia y de economía familiar. El Movimiento Rural de Acción Católica se dividía en tres importantes sectores: El Sector Maestros (que agrupaba a los grupos de maestros rurales), al Sector Campesinos (centrado en el trabajo con las colonias y grupos rurales) y el Sector Empresarios (un sector mas pequeño relacionado con sectores empresariales rurales que solían financiar el movimiento). Los maestros y los campesinos fueron los principales protagonistas del movimiento. Si bien al comienzo existió cierto grado de participación empresaria, a partir de 1964-65, el MRAC se fue perfilando hacia una identidad fuertemente campesina. La asociación PUCAM (Por un Campo Argentino Mejor), funcionaba como un organismo separado del movimiento que se encargaba de financiar las actividades de este. Sin embargo, la relación entre ambas instituciones estuvo cruzada por diferentes conflictos y acercamientos. Hacia 1966, el MRAC tenía unos 300 grupos distribuidos en distintas provincias del país y editaba un periódico de aparición mensual llamado “Siguiendo la huella”. Para ese momento se producían también materiales para la reflexión de las comunidades y se dictaban cursos de capacitación en el Instituto San Pablo, en la localidad de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires a cargo de un equipo docente y de consultores como el jesuita Alberto Sily muy cercano a este movimiento. A partir del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín de 1968, la Iglesia Católica de conjunto aplica una nueva política de pastoral, de acercamiento a los problemas sociales de las comunidades en las que intervenía. Fue a partir de esa nueva política que se desarrolla el Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas, y que, respecto al Movimiento Rural, se produce un acercamiento mucho mas profundo a las problemáticas de las comunidades rurales en las que intervenía, proponiendo instancias de organización para la solución de las mismas. Esta nueva orientación produjo la politización y la radicalización de muchos de los integrantes del MRAC y llevó a que a fines de la década del 60 la Iglesia Católica desarticule el MRAC. Sin embargo, dicha experiencia de organización fue la base para la posterior formación de las Ligas Agrarias, ya que muchos de los dirigentes y militantes del movimiento migraron hacia las mismas e incluso, tomando los ejemplos mas radicalizados, hacia organizaciones armadas.
El Movimiento Internacional de la Juventud Agraria y Rural Católica fue creado en 1954 con sede central en Bruselas, Bélgica por iniciativa de algunos movimientos nacionales de la juventud agrícola. Está presente en 40 países del mundo de Europa, Asia, África, América Latina y América Central. En 1960, el Congreso internacional organizado en Lourdes sobre el tema “El hambre en el mundo” vio la participación de más de 26.000 personas procedentes de 58 países de cuatro continentes. Reconocido por la Vaticano como organización internacional católica, el MIJARC es miembro de la Conferencia de las OIC. En cuanto ONG, tiene estatuto consultivo ante el ECOSOC, la UNESCO, la FAO y la OIT. El MIJARC se reconoce en la tradición de la Acción Católica especializada y reúne a las organizaciones católicas de jóvenes rurales y otras asociaciones. Sus órganos oficiales son la Asamblea mundial, convocada cada cuatro años y constituida por representantes de las asociaciones miembros; la Coordinación mundial, que se reúne una vez al año y está formada por el Presidente, el Secretario general, el tesorero, el Asistente eclesiástico, los Coordinadores regionales y delegados de cada región; el Equipo mundial, con una función ejecutiva, formada por el Presidente, el Secretario general, el Tesorero y el Asistente eclesiástico. Estructuras análogas existen en las llamadas “zonas de acción regional” o regiones (África, América, Asia, Europa). Al MIJARC se puede pertenecer como miembros efectivos y como miembros asociados. En la argentina, el Movimiento Rural de Acción Católica, organización que surge con una clara vocación evangelizadora, adscribió internacionalmente al MIJARC, participando activamente de sus congresos y conferencias. El MIJARC, y las experiencias internacionales que sus organizaciones miembros aportaban sirvieron como una fuerte influencia hacia el desarrollo local del MRAC. A partir del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín de 1968, la Iglesia Católica de conjunto aplica una nueva política de pastoral, de acercamiento a los problemas sociales de las comunidades en las que intervenía. Fue a partir de esa nueva política que se desarrolla el Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas, y que, respecto al Movimiento Rural, se produce un acercamiento mucho mas profundo a las problemáticas de las comunidades rurales en las que intervenía, proponiendo instancias de organización para la solución de las mismas. Esta nueva orientación produjo la politización y la radicalización de muchos de los integrantes del MRAC y llevó a que a fines de la década del 60 la Iglesia Católica desarticule el MRAC. Sin embargo, dicha experiencia de organización fue la base para la posterior formación de las Ligas Agrarias, ya que muchos de los dirigentes y militantes del movimiento migraron hacia las mismas e incluso, tomando los ejemplos mas radicalizados, hacia organizaciones armadas
José Pablo Martín nació en San Juan, Argentina, el 6 de julio de 1938. Se doctoró en Teología en el Pontificium Athenaeum Salesianum el 13 de mayo de 1970. Obtuvo la Beca Humboldt, de la Humboldt Stiftung de Alemania, para trabajar como investigador en la Universidad de Maguncia (entre los años 1973 y 1975), con el tema “Hermeneutik in den Briefen von Ignatius von Antiochien”. Luego, la Beca de “Investigador Formado” del Conicet, Argentina (entre 1977 y 1978), con el tema “El concepto de pneûma en Filón de Alejandría”. En 1979 inició su carrera de investigador en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), institución en la que alcanzó el cargo de Investigador Principal. Como docente regular, se desempeñó desde 1999 en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), en el Instituto del Desarrollo Humano, como Profesor Titular de Metafísica y de Antropología Filosófica. Entre abril y junio de 1991, recibió la Beca Humboldt, de Alemania, para trabajar como investigador en el Institut für Antike und Christentum de la Universidad de Bonn. En 2006 fue designado Profesor Extraordinario Consulto por la UNGS, y el 21 de mayo de 2015 fue distinguido como Profesor Emérito de la misma universidad. Desde 2004 hasta su muerte fue Director del Proyecto Internacional Philo Hispanicus para la traducción y edición en castellano de las Obras Completas de Filón de Alejandría.
Su producción bibliográfica pone de manifiesto la relevancia de su figura en el estudio de la filosofía y la teología antiguas. Publicó: Filón de Alejandría y la génesis de la cultura occidental, Colección “Oriente Occidente” 4, 1986, Buenos Aires, Depalma; Teófilo de Antioquía, A Autólico. Introducción, texto griego, traducción y notas (Fuentes Patrísticas 17) Ciudad Nueva, Madrid 2004; y la edición de Obras Completas Filón de Alejandría, Editorial Trotta, Madrid: volumen I, 2009. Volumen V, 2009. Volumen II, 2010. Volumen III, 2011. Volumen IV, 2016. Publicó numerosos artículos y capítulos de la especialidad en revistas y libros nacionales y extranjeros.
La filosofía de Filón de Alejandría motivó sus estudios tras su tesis, debido a considerar que no lo había mencionado en profundidad, siendo un personaje fundamental. Estas investigaciones sobre el pasado, se mantuvieron en forma paralela a las que realizó sobre realidades más cercanas, como plasman sus libros “El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Un debate argentino”, de 1992, reeditado por la Universidad Nacional de General Sarmiento en 2010, y “Ruptura ideológica del catolicismo argentino”, de la Colección Humanidades, de la Editorial Universidad Nacional de General Sarmiento, en 2013.