La diócesis de Rafaela fue erigida por el papa Juan XXIII, con la bula Cum Venerabilis el 10 de abril de 1961, separando territorio de la diócesis de Reconquista. Su primer obispo fue Vicente Faustino Zazpe, elegido por el papa Juan XXIII el 12 de junio de 1961, hasta el 26 de octubre de 1968, día en que fue promovido a arzobispo coadjutor de Santa Fe.
El Programa Memoria y Territorio de la Universidad Nacional de General Sarmiento tiene como principal objetivo generar un espacio de formación, documentación y producción de materiales referidos al pasado reciente, especialmente a los procesos sociales y políticos acontecidos en la zona noroeste de la Provincia de Buenos Aires, aunque no exclusivamente.
Se trata de un proyecto que privilegia la formación -a través del trabajo con estudiantes de grado y posgrado, profesores e investigadores de la Universidad- y a su vez se ocupa de la investigación, producción, preservación y sistematización de documentación referida al pasado reciente, en diálogo permanente con organizaciones de la sociedad civil y estatales que desarrollen acciones referidas a la memoria y a los derechos humanos.
El Movimiento Internacional de la Juventud Agraria y Rural Católica fue creado en 1954 con sede central en Bruselas, Bélgica por iniciativa de algunos movimientos nacionales de la juventud agrícola. Está presente en 40 países del mundo de Europa, Asia, África, América Latina y América Central. En 1960, el Congreso internacional organizado en Lourdes sobre el tema “El hambre en el mundo” vio la participación de más de 26.000 personas procedentes de 58 países de cuatro continentes. Reconocido por la Vaticano como organización internacional católica, el MIJARC es miembro de la Conferencia de las OIC. En cuanto ONG, tiene estatuto consultivo ante el ECOSOC, la UNESCO, la FAO y la OIT. El MIJARC se reconoce en la tradición de la Acción Católica especializada y reúne a las organizaciones católicas de jóvenes rurales y otras asociaciones. Sus órganos oficiales son la Asamblea mundial, convocada cada cuatro años y constituida por representantes de las asociaciones miembros; la Coordinación mundial, que se reúne una vez al año y está formada por el Presidente, el Secretario general, el tesorero, el Asistente eclesiástico, los Coordinadores regionales y delegados de cada región; el Equipo mundial, con una función ejecutiva, formada por el Presidente, el Secretario general, el Tesorero y el Asistente eclesiástico. Estructuras análogas existen en las llamadas “zonas de acción regional” o regiones (África, América, Asia, Europa). Al MIJARC se puede pertenecer como miembros efectivos y como miembros asociados. En la argentina, el Movimiento Rural de Acción Católica, organización que surge con una clara vocación evangelizadora, adscribió internacionalmente al MIJARC, participando activamente de sus congresos y conferencias. El MIJARC, y las experiencias internacionales que sus organizaciones miembros aportaban sirvieron como una fuerte influencia hacia el desarrollo local del MRAC. A partir del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín de 1968, la Iglesia Católica de conjunto aplica una nueva política de pastoral, de acercamiento a los problemas sociales de las comunidades en las que intervenía. Fue a partir de esa nueva política que se desarrolla el Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas, y que, respecto al Movimiento Rural, se produce un acercamiento mucho mas profundo a las problemáticas de las comunidades rurales en las que intervenía, proponiendo instancias de organización para la solución de las mismas. Esta nueva orientación produjo la politización y la radicalización de muchos de los integrantes del MRAC y llevó a que a fines de la década del 60 la Iglesia Católica desarticule el MRAC. Sin embargo, dicha experiencia de organización fue la base para la posterior formación de las Ligas Agrarias, ya que muchos de los dirigentes y militantes del movimiento migraron hacia las mismas e incluso, tomando los ejemplos mas radicalizados, hacia organizaciones armadas
Aunque la presencia de la Iglesia Católica en las regiones rurales de nuestro país se remonta a 1948, fue exactamente una década después cuando comenzó a cobrar un verdadero dinamismo al conformarse el Movimiento Rural de la Acción Católica (MRAC), con el objeto de ampliar el trabajo regional a todas las diócesis del país con población rural. El trabajo propuesto era ayudar a los habitantes del lugar a desarrollar mejores estrategias de supervivencia y de economía familiar. El Movimiento Rural de Acción Católica se dividía en tres importantes sectores: El Sector Maestros (que agrupaba a los grupos de maestros rurales), al Sector Campesinos (centrado en el trabajo con las colonias y grupos rurales) y el Sector Empresarios (un sector mas pequeño relacionado con sectores empresariales rurales que solían financiar el movimiento). Los maestros y los campesinos fueron los principales protagonistas del movimiento. Si bien al comienzo existió cierto grado de participación empresaria, a partir de 1964-65, el MRAC se fue perfilando hacia una identidad fuertemente campesina. La asociación PUCAM (Por un Campo Argentino Mejor), funcionaba como un organismo separado del movimiento que se encargaba de financiar las actividades de este. Sin embargo, la relación entre ambas instituciones estuvo cruzada por diferentes conflictos y acercamientos. Hacia 1966, el MRAC tenía unos 300 grupos distribuidos en distintas provincias del país y editaba un periódico de aparición mensual llamado “Siguiendo la huella”. Para ese momento se producían también materiales para la reflexión de las comunidades y se dictaban cursos de capacitación en el Instituto San Pablo, en la localidad de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires a cargo de un equipo docente y de consultores como el jesuita Alberto Sily muy cercano a este movimiento. A partir del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín de 1968, la Iglesia Católica de conjunto aplica una nueva política de pastoral, de acercamiento a los problemas sociales de las comunidades en las que intervenía. Fue a partir de esa nueva política que se desarrolla el Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas, y que, respecto al Movimiento Rural, se produce un acercamiento mucho mas profundo a las problemáticas de las comunidades rurales en las que intervenía, proponiendo instancias de organización para la solución de las mismas. Esta nueva orientación produjo la politización y la radicalización de muchos de los integrantes del MRAC y llevó a que a fines de la década del 60 la Iglesia Católica desarticule el MRAC. Sin embargo, dicha experiencia de organización fue la base para la posterior formación de las Ligas Agrarias, ya que muchos de los dirigentes y militantes del movimiento migraron hacia las mismas e incluso, tomando los ejemplos mas radicalizados, hacia organizaciones armadas.